viernes, 16 de enero de 2015
Un invierno más sobre el Castro en su soledad y despoblación. El Castro con un ambiente y aspecto tan diferente al que, en otro tiempo, era familiar, vivo, cálido, con capital humano portador y transmisor de valores y referencias positivas. Hoy mermado, empobrecido, despoblado y también menos familiar y acogedor, más frío, queriendo ser moderno y urbano y, en realidad, lo que hay y produce un sentimiento doloroso, es la sensación de decadencia, abandono y pérdida de ese espacio querido y añorado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)