domingo, 30 de mayo de 2010
Ante una situación como la que nos toca vivir, nuestra clase política, si tiene un mínimo de dignidad y sentido del deber, tendrá que aunar fuerzas y voluntades, dejarse de rivalidades, palabras vacías y tomaduras de pelo y ponerse a trabajar en serio. Deberían de pensar que ellos se llevan una inmensa parte del pastel, tanto mientras están en activo como cuando dejan el puesto. Y son muchos a repartir, no hay que olvidar que en España tenemos una clase política numerosísima, aproximadamente son:
-17 gobiernos autónomos con sus respectivos parlamentos, más 2 gobiernos provinciales autónomos.
-230 ministerios o consejerías
-1200 subssecretarios
-unos 20.000 altos cargos y todo lo demás que aquí no se enumera.
¿Ellos no tienen parte de culpa en el empobrecimiento que estamos viviendo?. Además de lo que nos cuestan hay que sumar su falta de previsión y mala gestión, en muchos casos. Este empobrecimiento no ocurrió de la noche a la mañana. Hay cosas que de lejos se ven venir.
jueves, 27 de mayo de 2010
Onte vin no xornal unha nova sobre don Vicente Risco, persoeiro de relevancia para os do Castro. Dice que a Secretaría Xeral de Política Lingüística e a Fundación Vicente Risco de Allariz asinaron un convenio de colaboración para promover a divulgación, o estudo e a preservación da sua obra. En realidade o texto dice:”a obra dos irmáns Vicente e Antón Risco”. Como se pode ver, tràtase dun erro do xornal. Obviamente, como todos sabemos, son pai e fillo.
Recordo con agarimo a don Vicente Risco e a sua familia que, na miña infancia, era noso veciño na rúa Grande, naqueles largos veráns que pasaban no Castro. Cada vez que chegaban era un acontecemento, un ano máis viñan os veraneantes a romper a monotonía. Como estaban de vacacións andaban sempre por aí e tódalas noites facían unha tertulia moi animada e concurrida diante da Farmacia Vella.
A casa dos de Risco, pechada o resto do ano, en canto eles chegaban era un rebulir de un lado para outro e enseguida íamos a saudar e a darlles a benvida. Eran moi afables con todos nós. Na entrada da sua casa había unha grande panoplia de armas colgada na parede que me chamaba moito a atención cando eu era pequena. Como don Vicente era xa maior e de aspecto tan pacífico, eu non podía imaxinar para que quería ter todas aquelas cousas na casa.
Conservo con moito esmero algúns libros que me levaran de regalo, así como un coche de pasear as bonecas, agasallo de dona Carmen, a sua dona, á que lembro como moi afectuosa e de doce trato.
lunes, 17 de mayo de 2010
Las "piedras" que impiden el progreso
Destruyen un petroglifo en Burgueira-Oia para hacer una plantación de kiwis. Parece una publicación del día de los Santos Inocentes. Sorpresa, indignación, no hay palabras para explicar lo que esta noticia produce. El terreno es de la Comunidad de Montes de Burgueira, se negocia una concesión a una compañía, para la explotación de los terrenos, sin hacer antes un proyecto para la preservación de los restos arqueológicos Se incluye todo en el lote, hasta lo que no es negociable.
El patrimonio cultural está, en muchas ocasiones, a cargo de ineptos, incultos e ignorantes que ni siquiera sospechan lo que tienen en sus manos y su prepotencia les impide buscar asesoramiento en los que saben más. Nadie es tan perfecto como para saberlo todo, y lo lógico sería buscar la ayuda necesaria para resolver las cosas correctamente. Se dice que tenemos los gobernantes que nos merecemos, puesto que los elegimos. Hasta cierto punto es verdad, a veces por no saber ni sospechar lo que se nos puede venir encima con tal elección y otras porque es lo que hay.
El alcalde en cuestión dice que “unas piedras no pueden impedir el progreso”. Le llama “unas piedras” a un bien histórico de incalculable valor, a un patrimonio cultural de miles de años Tanto tiempo ahí para que llegue ahora alguien que dice que él es el único que puede decidir y decide, sin la más mínima duda, que se destruyan. Así, sin ponerse colorado ni nada. Hay que ver. Y dice hacerlo en nombre del progreso.
No puede considerarse progreso una actividad que destruye, como en este caso, o cualquier otra que perjudica y deteriora el medio ambiente, la calidad de vida, la salud de la comunidad, de todos y cada uno de los que puedan verse afectados. Es terrible que, decisiones que tienen consecuencias negativas para otros, puedan ser tomadas por alguien que solo ve las cosas por una parte, que suele ser la económica. Los dirigentes tienen que ser mucho más responsables y cautos, sopesando los pros y los contras de cualquier decisión y entender que son administradores, intermediarios, no dueños. A algunos le cuesta entenderlo así.
Sigue en vigor el comentario de aquel americano que dijo: "España tiene un patrimonio tan extenso que, a pesar de llevar siglos destruyéndolo, sigue siendo uno de los mejores del mundo". Poco a poco lo conseguiremos, con acciones como ésta de Oia ya falta un poco menos.