domingo, 30 de mayo de 2010
No se habla de otra cosa. La dichosa crisis está cubriéndolo todo, rodeándolo todo. Es una realidad, no para todos en la misma medida, por supuesto, que hace cambiar hábitos de vida y de comportamiento y es el tema recurrente en todos los foros, corrillos y reuniones. Son muchos los que viven preocupados porque no ven una salida inmediata a sus problemas, necesitarían una solución "ya". La dichosa hipoteca ahoga a un gran número de gente que, pecando de inocente, creyó la historieta que le contaron entre su banco y algunos amigos que estaban encantados con las condiciones tan favorables que les ofrecían. Vamos que, poco más o menos, vivíamos en el país de Jauja, todo eran facilidades y estábamos sobrados, muy por encima de nuestras posibilidades reales, pero no importaba, el papá banco lo arreglaba todo. De pronto empiezan las fichas del dominó a caer en cadena y ya no hay quién las pare Oyendo a algunos políticos hablar de ello da la impresión de que están en permanente campaña electoral, les interesa, sobre todo, quedar bien, no profundizan ni se involucran seriamente, solo hay que ser políticamente correctos y manejar la situación en pos del voto. Aunque eso tampoco es una novedad, realmente es una práctica habitual. Entre una campaña electoral y la siguiente se hace todo como inversión para conseguir de nuevo una mayoría que permita mantenerse en el puesto, más que pensando en el bien común.
Ante una situación como la que nos toca vivir, nuestra clase política, si tiene un mínimo de dignidad y sentido del deber, tendrá que aunar fuerzas y voluntades, dejarse de rivalidades, palabras vacías y tomaduras de pelo y ponerse a trabajar en serio. Deberían de pensar que ellos se llevan una inmensa parte del pastel, tanto mientras están en activo como cuando dejan el puesto. Y son muchos a repartir, no hay que olvidar que en España tenemos una clase política numerosísima, aproximadamente son:
-17 gobiernos autónomos con sus respectivos parlamentos, más 2 gobiernos provinciales autónomos.
-230 ministerios o consejerías
-1200 subssecretarios
-unos 20.000 altos cargos y todo lo demás que aquí no se enumera.
¿Ellos no tienen parte de culpa en el empobrecimiento que estamos viviendo?. Además de lo que nos cuestan hay que sumar su falta de previsión y mala gestión, en muchos casos. Este empobrecimiento no ocurrió de la noche a la mañana. Hay cosas que de lejos se ven venir.
Ante una situación como la que nos toca vivir, nuestra clase política, si tiene un mínimo de dignidad y sentido del deber, tendrá que aunar fuerzas y voluntades, dejarse de rivalidades, palabras vacías y tomaduras de pelo y ponerse a trabajar en serio. Deberían de pensar que ellos se llevan una inmensa parte del pastel, tanto mientras están en activo como cuando dejan el puesto. Y son muchos a repartir, no hay que olvidar que en España tenemos una clase política numerosísima, aproximadamente son:
-17 gobiernos autónomos con sus respectivos parlamentos, más 2 gobiernos provinciales autónomos.
-230 ministerios o consejerías
-1200 subssecretarios
-unos 20.000 altos cargos y todo lo demás que aquí no se enumera.
¿Ellos no tienen parte de culpa en el empobrecimiento que estamos viviendo?. Además de lo que nos cuestan hay que sumar su falta de previsión y mala gestión, en muchos casos. Este empobrecimiento no ocurrió de la noche a la mañana. Hay cosas que de lejos se ven venir.
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